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siglo XVII

1634 - 1635 (1662-1663) Andalucía

 Ficha Cartográfica 

 

    

 

Andalucía. Parcial. Mapas generales. 1634-1635 (1662-1663)

Título:

Andaluzia continens Sevillam et Cordobam

Datos matemáticos:

Escala [ca. 1:1.150.000]. Escala gráfica de 10 Millaria Hispanica communia [= 5,5 cm]

Publicado:

Amsterdam : apud Ioannem Blaeu

Descripción física

1 mapa : grab. ; 38 x 50 cm

Materias/s:

1. Mapas generales 2. Organización territorial de la Iglesia

Lugar/es geográfico/s secundario/s:

I. África Septentrional (Costa) II. Badajoz (Provincia) III. Cádiz (Provincia) IV. Ciudad Real (Provincia) V. Córdoba (Provincia) VI. Gibraltar (Estrecho) VII. Granada (Provincia) VIII. Huelva (Provincia) IX. Jaén (Provincia) X. Málaga (Provincia) XI. Portugal Suroccidental (Costa) XII. Sevilla (Provincia)

Autores:

XIII. Blaeu, Willem Jansz. XIV. Blaeu, Joan

Signatura del original:

Biblioteca de Andalucía (Granada)

Nederlands Scheepvaartmuseum (Ámsterdam). Atlas Van Loon, S.1034 (08) [kaart 027]

Signatura:

IECA1988015009

 Destacados 

Sierra Morena aparece también como montes Marianos, nombre ya en desuso, pero vigente hasta en los libros de texto de mitad del siglo XX.

Como en mapas anteriores, distingue entre lugares con arzovispados, obispados y academias.

El mapa define Andalucía como el área centrada por el Guadalquivir, dividida en los reinos de Sevilla, Córdoba y Jaén.

 El panel mostrado en la exposición 

1634 - 1635 (1662 - 1663).jpg

apa de la mitad del siglo XVII realizado en Amsterdam a cargo del cartógrafo Ioannem Bleau, que ya conocemos. Geográficamente aporta poca novedad pero destaca el nivel artístico que lo ilustra, ya que pertenece a la escuela barroca holandesa.

En el ángulo inferior izquierdo, entre dos columnas de capitel compuesto, que simbolizan las columnas de Hércules, cuelga una piel de león, animal también unido a Hércules; la piel deja ver que el mapa es de Andalucía, ya que contiene a Sevilla y Córdoba, que en aquella época eran dos reinos. La piel deja ver la cabeza, las cuatro garras y la cola.

La superficie marítima está ilustrada con distintas embarcaciones, destacando una nao, figurando en el centro la rosa de los vientos. En el ángulo inferior derecho dos amorcillos o hadas con alas llevan un mástil del que pende una tela en donde va la escala del mapa, y sobre esto unas notas aclaratorias referentes a los lugares que son arzobispados, obispados y academias.

En los ángulos superiores aparecen dos escudos de diseño francés coronados (corona de marqués); el de la izquierda, el de Sevilla, muy simplificado pues solamente aparece entronizado el rey Fernando III, faltando san Isidoro y san Leandro que suelen estar a los lados. A la derecha está el escudo de Córdoba, de campo rojo con tres fajas de oro.

Hay una continuidad a la hora de fijar las ciudades o núcleos de población con el dibujo de una arquitectura, más o menos grande, dependiendo de la importancia del poblamiento. El relieve también, con montañitas sombreadas por su lado de oriente para buscar mejor efecto.

Con algunos nombres aparecen los latinos, algo constante en los planos anteriores. La ortografía es anterior a las normas dadas por la Real Academia de la Lengua, que se funda en 1713 por Felipe V.

De Jaén, ninguna novedad, Sierra Morena aparece también como montes Marianos, nombre ya en desuso pero vigente hasta en los libros de texto de la mitad del siglo XX.

 

 

Hércules y el León

Hércules tuvo que realizar 12 trabajos para Euristeo, rey de la Argólida, para conseguir la inmortalidad. El primer trabajo consistía en la consecución de la piel del león de Nemea. Este león era una bestia que aterrorizaba a la Argólida, tierra de Euristeo.

Hércules disparó todas sus flechas, pero el animal era invulnerable a tales armas, por lo que decidió enfrentarse directamente blandiendo su maza. Enzarzado en una pelea cuerpo a cuerpo, consiguió ahogar al león. Cuando el animal murió, Hércules lo desolló y se cubrió con su piel a modo de coraza.

 

 

Hércules y las columnas

Muchos textos cuentan que Hércules, en la realización de su décimo trabajo, que consistía en robar el ganado de Gerión al llegar al sur de la península, colocó las dos columnas ahí a modo de monumento.

El nombre “columnas de Hércules” fue muy usado en la antigüedad, como ponen de manifiesto las descripciones geográficas de Plinio el Viejo. El geógrafo romano Pomponio Mela escribió que fue el mismo Hércules quien separó los dos montes unidos (Abila y Calpe) que formaban una cordillera continua y que así fue como al Océano, contenido antes por la mole de los montes, se le dio entrada a los lugares que ahora inunda: desde aquí el mar se difunde ya más extensamente y avanzando con gran fuerza recorta las tierras, que retroceden y quedan bastante más alejadas.

Los diálogos de Timeo y Critias del filósofo griego Platón ubican la mítica y popular isla de la Atlántida en el océano Atlántico, justamente delante de las Columnas de Hércules.