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siglo XVIII

17--? Murcia y Jaén

 Ficha Cartográfica 

 

    

 

Murcia (Reino). Mapas generales. [17--?]

Título:

[Murcia, Jaén, Granada, Almería [Material cartográfico] : mapa con la costa española y africana delante de la Isla de Alborán].

Datos matemáticos:

Escala indeterminada.

Descripción física:

1 mapa : col. ; 77 x 57 cm.

 Destacados 

Históricamente, los territorios de Jaén y Murcia siempre habían sido vecinos. El presente mapa presenta los reinos de Jaén y Murcia completos.

En la parte sur aparece ubicado el molino de papel junto al río Guadalbullón, lo que indica que este mapa puede ser de Tomás López.

El mapa debe de ser del último cuarto del siglo XVIII.

Están bien señalizados los caminos, marcándose el paso a la Meseta por el Puerto del Rey.

 El panel mostrado en la exposición 

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Jaén dejó de limitar con Murcia cuando Javier de Burgos hizo la organización territorial en provincias. Históricamente siempre habíamos sido vecinos.

El presente mapa tiene los reinos de Jaén y Murcia completos. Al norte hay parte de Castilla la Nueva con la Mancha; al este al sur del reino de Valencia; al oeste parte del reino de Córdoba ; y al sur, casi entero, el reino de Granada.

Jaén está definida como en el mapa de Tomás López de 1787. Viene muy bien representado el relieve por cadenas de montañitas, así como los ríos y los núcleos de población, uniéndose a Jaén, Andújar, Úbeda, Baeza y Alcalá la Real, Linares y Mancha Real como importantes núcleos En la parte sur aparece ubicado el molino de papel junto al río Guadalbullón, lo que quiere decir que este mapa puede ser de Tomás López.

Hay también señalados los caminos, existiendo el paso a la Meseta por el Puerto del Rey.

La novedad de este mapa es que aparece la costa de África correspondiéndose con Marruecos y Argelia, patente el cabo de las Tres Forcas por debajo de la isla de Alborán.

La provincia de Jaén en algunos textos literarios:

Nicolás de Cruz y Bahamonde, conde de Maule, visitó Jaén a final del siglo XVIII; nos dejó escrito en su obra Viage de España, Francia, é Italia… publicada en 1812, En el qual se describen Valsain, la Granja, Segovia, escorial, Aranjuez y los pueblos de la carrera de Andalucia dando la vuelta por Jaen y Granada:

“… Las quatro leguas de camino que hai hasta Jaén se andan por colinas; así hai varias subidas y baxadas. El terreno sin árboles, pero con bellas vistas al Guadalquivir que trae su curso por lo baxo. Si levantaran en algunas partes las aguas, como en Italia, regarían más que la vega y harian molinos […] Llegamos a Jaén, o sea a la antigua Aurigi u Oringe. Esta ciudad conquistada por el Sto Rei D Fernando en 1246, se halla situada al pie del monte Jabalcuz; es bastante escarpado y produce un mármol negro de que hacen uso en varias de sus obras. Su población será de doce mil habitantes. Tiene diez parroquias. La antigua población estaba hacia la parte alta; después la nueva hacia abaxo; ella forma una especie de semicírculo. En un extremo se ven trozos de su antiguo muro, y en la cima un castillo arruinado. Tiene dos calles regulares, las demás son tortuosas y con descenso y repechos. La plaza principal tiene una fuente de excelente agua.”

 

Francisco Pi y Margall dejó escrito en España. Sus monumentos y artes. Su naturaleza e historia, editado en 1885:

“… bañada al oriente las claras aguas del Guiadalbullón, y está casi enrededor cercada de huertas y jardines, entre cuyos árboles descuella la oriental palmera… sus blancas paredes, sus hermosos balcones, cubiertos unos de pámpanos y yedra, recamados otros de madreselva, y adornados todo en los ángulos de sus barandillas con jarras de Andújar … Pero se levantan aun trechos grandes de lienzos ceñidos torreones, y se fija con placer la vista en esos restos sombríos, adornados ya por los siglos de yerbas parásitas que agita con dulzura el viento … Y de aquellos montes como de un fondo dispuesto por las artes se destacan bellamente las torres de sus templos y las agujas de su catedral, suspendida al parecer sobre los techos del contorno …”

 

Amador de los Ríos, nombrado director del Museo Arqueológico Nacional en 1868:

“ … Aunque la enorme elevación del cerro es para poner temor a quien pretenda llegar hasta la antigua fortaleza, no vacilé en mi empeño; y acompañado por un guía llegué al carril o cuesta, así dominada, punto desde el cual la vista se espacia y se recrea con el espectáculo sorprendente que ofrece la ciudad tendida a las plantas de aquella altura, por la que trepa afanoso el caserío; el de las huertas que le animan y embellecen; el de las colinas que accidentan en la lontananza con sus ondulaciones el terreno, y l de la faja de verdura que el paso del Guadalbullón señala.

La esbelta catedral, de través iluminada por un sol ardiente y vivo parecía desde aquella altura uno de esos edificios complicados y vistosos con que los niños juegan , y entre el hacinamiento del caserío, en medio de la macha oscura de los tejados, de trecho en trecho alzaban al cielo sus chapiteles las torres de las parroquias, verdegueaban los jardines, y brillaban con calientes tonos los desgranados rubios granos del maíz, puesto a secar a la intemperie. Aquel era en verdad un cuadro hermoso, al que prestaba superior encanto la belleza del día, no hartándose la vista ni el espíritu de contemplarle y saborearle, en medio de la soledad completa que me rodeaba.

Tomados los textos de La Imagen de la Ciudad de Jaén. Literatura y Plástica de Carmen Pérez Miñano. Jaén 2003.