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siglo XIX

1847 -1853 Provincia de Jaén

 Ficha Cartográfica 

 

    

 

Jaén (Provincia). Mapas generales. 1847 (1853)

Título:

Provincia de Jaen : Formada de parte de los antiguos reinos de Andalucia Murcia y parte de Castilla la Nueva / Grabado por R. Alabern y E. Mabon

Datos matemáticos:

Escala [ca. 1:584.794]. Escala gráfica de 10 Leguas de 20 al Grado [= 9,5 cm]

Publicado:

[Barcelona : Ramón Alabern]

Descripción física:

1 mapa : grab., col. ; 26 x 38 cm

Materias/s:

1. Mapas generales

Autor/es:

Alabern i Casas, Ramón II. Mabón, E.

Signatura del original:

Instituto Geográfico Nacional (Madrid). 40-K-21

Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Biblioteca Nacional (Madrid)-M. 8v

Signatura:

IECA1988015107

 Destacados 

Es el primer mapa en el que Jaén es provincia, tras la reestructuración de Francisco Javier Burgos.

Se incluye por primera vez la zona del Noroeste, con pueblos que antes pertenecían a otros territorios.

Incluye también las nuevas poblaciones de Sierra Morena.

El mapa ofrece una red importante de carreteras y caminos.

Aparece el paso de Despeñaperros, aunque no figura su nombre.

 El panel mostrado en la exposición 

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Es el primer mapa de Jaén tras la “división civil del territorio como base de la administración interior” del ministro de Fomento Javier de Burgos, que realizó por encargo de la reina regente Mª Cristina de Borbón Dos-Sicilias, en base a trabajos realizados anteriormente durante el Trienio Liberal. El Real Decreto de fecha 30 de Noviembre de 1833 divide el territorio español en provincias. La provincia de Jaén se estructura en torno a su antiguo reino, las unidades básicas son los municipios y se prevé el levantamiento de una nueva Carta General del Reino. La provincialización está basada en la visión centralista del Estado, en el que las provincias son divididas en tres categorías para el establecimiento de los delegados de Fomento. La provincia de Jaén, que se incluye en la tercera categoría, mantiene su capital y, tal como aparece en el mapa, con su actual territorio y límites con las provincias de Ciudad Real, Albacete, Granada y Córdoba.

La técnica utilizada es todavía primitiva. Es una cartografía descriptiva en la que no se utiliza la triangulación, ni instrumentos como el sextante, el teodolito, el anteojo astronómico, el cronómetro y el barómetro para medir ángulos, establecer las longitudes, latitudes y medir altitudes; instrumentos que ya se utilizaban desde finales del siglo XVIII en Europa. Por la época de la realización de este mapa, Francisco Coello ya estaba trabajando en el Atlas de España, con técnicas modernas y una planificación racional, que utilizaba una red de triangulación y establecía las coordenadas geográficas, pero no llegó a realizar el mapa de la provincia de Jaén, en la que sólo realizó los planos urbanos de las poblaciones de Quesada, Huelma y Cazorla.

En este primer mapa de la provincia se incluye la zona del Noreste, que comprendía las poblaciones de la Sierra de Segura pertenecientes anteriormente a Murcia (Benatae, Génave, Hornos, La Puerta, Orcera, Bujaraíza, Segura, Siles, Torres de Albanchez, Pontones y Villarrodrigo); las pertenecientes a La Mancha (Chiclana y Beas de Segura; las nuevas poblaciones de Sierra Morena, que tenían un régimen jurídico propio, aunque anteriormente habían pertenecido al reino de Jaén (La Carolina, Guarromán, Arquillos, Aldeaquemada, Carboneros, Las Navas de Tolosa, Rumblar, Montizón y Santa Elena); además de la población de Bélmez de la Moraleda dependiente de Granada. La provincia queda así establecida de acuerdo a una distribución racional geográfica del territorio, quedando en segundo plano las consideraciones culturales del mismo.

En el mapa aparece claramente definida la división de los pueblos en los partidos judiciales que surgen tras la nueva provincialización: La Carolina, Villacarrillo, Segura, Andújar, Baeza, Úbeda, Alcalá la Real, Martos, Jaén, Huelma, Mancha Real y Cazorla.

Como en mapas provinciales anteriores, el río Guadalquivir y sus afluentes continúan siendo el eje vertebrador de la cartografía, a partir del cual se incluyen las poblaciones y se dibujan las vías de comunicación que las unen. Hay ausencia detallada del relieve, con escasas referencias a las sierras de la provincia, representadas con montículos, lo que contrasta con la minuciosa descripción de los afluentes del Guadalquivir.

A partir de esta época la cartografía experimenta un auge que lleva a diversas ediciones e incluso a series cartográficas como la de Emilio Valverde y Álvarez, Serie Provincias de España, dentro de su Atlas Geográfico Descriptivo de la Península Ibérica, Islas Baleares, Canarias y Posesiones Españolas de Ultramar.

Carreteras y caminos

En el presente mapa ya aparece una red importante de carreteras y caminos. En la memoria sobre el estado de las Obras Públicas en España de 1856, al hablar de las Carreteras de España de la época anterior a 1749, leemos: “los caminos que antes de transcurrir la mitad del siglo anterior existían en España, no eran más que unas simples veredas, en las cuales se mejoraban algún tanto de pasos difíciles, haciendo en ciertos casos, para salvar los principales ríos, trabajos, como puentes, y algunas otras obras de bastante consideración”. La citada memoria nos habla de los tímidos logros en la época de Carlos III en el que se hacían seis leguas de caminos por año. En 1799, ya en el reinado de Carlos IV, se da un paso muy importante al crearse el Cuerpo de Ingenieros de Caminos y Canales del Reino para unificar todos los criterios referentes a la construcción de las infraestructuras viarias. Se avanza pero muy poco a poco, y así en el mapa que ilustra dicha memoria de diciembre de 1855, en lo referente a la provincia de Jaén, solamente existen la carretera de Despeñaperros a Córdoba (la nacional IV hoy Autovía del Sur), la de Bailén-Jaén hacia Granada, Úbeda-Arquillos, Úbeda-Baeza y Jaén-Mancha Real. Todas las comunicaciones restantes eran caminos carreteros, vías pecuarias y veredas. (Juan Vicente Córcoles de la Vega. XI Congreso Internacional de Caminería Hispánica. Madrid 2012).

Despeñaperros ya aparece en el mapa aunque no figura su nombre, solamente el itinerario marcado por Santa Elena, Correderas y Venta de Cárdenas que por cierto está dentro de la provincia de Jaén perteneciendo hoy a Ciudad Real.

Francisco Javier de Burgos y del Olmo

(Motril 1778-Madrid 1848) fue un político, periodista, dramaturgo y traductor español; intelectual.

De familia noble y acomodada, no quiso ser religioso y se trasladó a Madrid para dedicarse a estudiar jurisprudencia. Afrancesado se traslada a París en donde entra en contacto con la cultura clásica. Regresó a Madrid en 1819 y en 1822 fue nombrado director del Imparcial que reunía a los liberales. Propuso al rey Fernando VII una gran reforma para modernizar a España con la creación de un Ministerio del Interior como administración pública activa, que dejara atrás el sistema de Consejos. De 1827 a 1833 Javier de Burgos desempeñó distintos cargos de importancia en la incipiente administración que comenzaba a surgir.

Muerto Fernando VII, con María Cristina de Borbón Dos Sicilias es nombrado Secretario de Estado y de Fomento bajo la presidencia de Cea Bermúdez. Una tarea muy importante fue la división territorial por provincias, basándose en los planteamientos del Nuevo Régimen pero tomando como base la antigua constitución en reinos de España. El decreto fue aprobado el 30 de noviembre de 1833 y el 22 de diciembre de ese mismo año fue nombrado ministro de Hacienda. Fue senador y consejero real y en 1846 con el primer gobierno de Narváez, ministro de la Gobernación.